Alicia en el país de la maravillas. Lewis Carroll
miércoles, 21 de abril de 2010
Oi este Chisme!!!!!!
Disque el man iba todo borracho porque el dia anterior se habia dado cuenta de que Ricky Martin era gay y se dedico a beber y termino tomandose 7 botellas de Gato Negro en Carlo E. restrepo, entonces cuando iba por la iglesia de la consolata, ahi antesitos de San Juan se quedo dormido y termino llevándose la pequeñita por delante. ¡Que Horror!
Como que la mama de la niña esta disque en embarazo y que antes del accidente estaban paradas esperando que llegara el esposo en la vespa para irse pa los molinos a divertirse. !Que pesar!
Las malas lenguas dicen que la esposa de Pablo, que es gerente de Arrendamientos santa fe, esta disque tristiiisima porque se les retraso el viaje a las bahamas. ¡Imaginate! y que les va a dar a la familia mariana pases gratis para entrar al parque explora y al jardín botánico.
y lo peor es que todo eso a generado tanta controversia que los estudiantes de la Universidad de Antioquia, a esos que no les gusta pelear, convocaron por Chat a una protesta masiva el lunes que viene en la cafetería del Alma Matter.
Por: Ana María Agudelo
jueves, 18 de marzo de 2010
DOMINGO DE ELECCIONES
Fausto se arregló bien su el cuello de la camisa. El hombre parado frente a él en el espejo, su réplica, tenía la barba bien arreglada. Se dio media vuelta, apretó el atomizador de la loción, se colocó su sombrero, y abrió la puerta. Una ráfaga de niebla helada llegó hasta sus pulmones. Desde su casa en el campo, desde el la mitad de la montaña en que vivía, contempló abajo el pueblito, y sus ojos buscaron tranquilamente “el coliseo” (como si fuese el único), mientras se decía a si mismo que era allá a donde, a pie, tenía que llegar. Entonces, comenzó a caminar pacientemente cuesta abajo.
En el coliseo no había casi por donde caminar. Fausto, desorientado, se arrimó a una de las mesas, donde una señora gorda y mal maquillada le indicó un sitio, al cual Fausto se dirigió enseguida, con su habitual paciencia. La idea era votar por aquel hombre honrado que le había llevado a él, a sus seis hijos y a su madre, sánduches y coca cola, a cambio de un voto. Aquel hombre honrado y buena gente, además de darles un pedazo de cielo con mostaza, rara especia, envuelto en papel aluminio, le había prometido casi que el verdadero cielo entero. La gente se apretujaba una contra otra, caminaba para allí, yendo de una urna a otra, de una mesa a otra, gente confundida, otra no tanto, pero en fin, demasiado desorden tratándose de un mecanismo concerniente “al orden y la distribución de la democracia”
Fausto encontró al fin su mesa e hizo la fila. Cientos de perfumes, transpiraciones, vapores, se mezclaban en el aire. Fausto, con su habitual paciencia, recorrió la fila que le correspondía y al fin llegó su turno.
Una vez en cabina, encartado con tantos cartones de colores en la mano, estuvo listo para cumplir su promesa. Votaría por don Euclides, aquel generoso señor caído del cielo, que había llevado a su casa humilde y cálida la promesa de mejores condiciones de vida. Fausto, sin embargo, al mirar los cartones electorales (eran seis, grandes, de diferentes tamaños y llenos de rostros que a él le parecieron, nunca ha sabido porque, de gente ambiciosa e hipócrita) estuvo confuso y mirándolos uno por uno una y otra vez, no supo qué hacer con ellos. Se limitó entonces simplemente a buscar el de Euclides Londoño entre todas esas caras, y como no sabía leer, no tenía otra forma de hallarlo. Al fin no dio con el rostro buscado, por lo que simplemente si limitó a marcar con una X, como sentenciándolos a muerte, los rostros que le parecieron mas bondadosos, los que más le agradaron. Echó los cartones a la urna, no sin tristeza por no haber cumplido su promesa, y salió de allí apresuradamente, con unas ganas tremendas, imprevistas incluso, de ir a abrazar a su familia y prometerles una mejor vida.
POR: Laura Milena Saldarriaga Aguirre
miércoles, 17 de marzo de 2010
CRUCIFIXIÓN
María Cristina Llamas Osorio
Todos los seres humanos eligen el propio camino de su vida, según las decisiones que tomen en su vida lo llevan al él mismo por sus propias actitudes a crucificarse, hundiéndose en el dolor, en la pobreza y la soledad. Es por eso que podemos observar en esta imagen a un niño crucificado en su propio mundo sin importarle lo que pase alrededor, viviendo crucificado en su propio infierno.
VIAJE AL SEXO
María Cristina Llamas Osorio
Este viaje empieza con un cruce de miradas llenas de deseos que expresan las ganes de amarse el uno al otro, con varios estimulantes como las caricias, besos, olores que hacen q cada ser sienta dicha sensación que acelera el corazón y producen un cosquilleo que cada vez va siendo más fuerte.
Seguido a una serie de estímulos (caricias, besos, roses de piel, abrazos) y un sin numero de sensaciones se llega al punto final, en donde se consume el amor que explota haciendo que se consuma ese fuego que arde por dentro de cada ser
MELANCOLIA AL VUELO

Por: CARLOS ALEJANDRO PEÑA.
Las alas se mueven a la velocidad del viento, ocasionando una colisión entre el aire y el pequeño agitar de sus membranas y a la vez un retumbado opaco con poco ritmo lirico, insoportable para los adictos al buena eufonía, desapercibido para los transeúntes, es la leve descripción de canita una diminuta mariquita que detrás de sus colores vivaces, activos a la clarividencia de la retina plagada de “morriña” cargada de pecas con figuras ilustres del color opuesto al blanco, calando en un sentimiento sin causa. Llamado melancolía, esparciéndola como el polen de esplendorosas orquídeas llenas de beldad o quizá un trébol con su venganza desenfrenada o por qué no una valeriana con la capacidad de adaptarse a la soledad, al silencio de una mirada sin fin, canita a ardor cruzado es la culpable de que los sentimientos “alborozados” sean como un reloj que corre a la inversa ocasionado la hora opuesta y convirtiendo la alegría en melancolía…
UNA NOCHE MÁS
María, la camarera, conocida ya hacía rato, me saludó, con su habitual sonrisa de niña. Le devolví el saludo. – que aretas tan bonitas, ¿Dónde las compraste? - Me preguntó. Le conté, y pedí un “bear’s coñac”, mi coctel favorito de aquel sitio.
Mientras me preparaba la bebida, miré extasiada uno de los lienzos que colgaba de la pared que estaba a mi derecha. Era un precioso abstracto con motivos entre volcánicos y, de una manera inexplicable, sensuales. La música era leve, tranquila pero penetrante, llenaba el lugar entero. Si mi oído no me engaña (no soy muy buena reconociendo la voz de algunos cantantes), era Robi Rosa quien persistía en los bafles. Llegó el coñac, y a la vez él, la persona, aparte del ambiente encantador, por la que solía yo frecuentar últimamente aquel lugar más de lo que acostumbraba. El corazón me brincó en el pecho, lo sentí, me supe viva. Entro despacio, con sus pasos elegantes y naturales, rara combinación. La elegancia suele ir acompañada de un poco de teatro. Solo aquellos que son, no quienes pretenden ser, saben ser elegantes sin que parezca actuado. Se llamaba Francisco, lo sabía porque una noche oí como una chica lo llamaba por su nombre. En ese entonces ya me gustaba y no pude evitar sentir envidia. Era moreno, alto y delgado, pero no demasiado, y su sonrisa hacía saltar palomas dentro de mí.
Esta vez estaba decida, esta vez le hablaría, lo invitaría a un trago, nada de nervios, me había puesto bonita y estaba perfumada; miraría sus ojos lejanos fijamente, pero intentando, claro está, y no solo intentando si no haciéndolo, no parecer muy atrevida, no parecer tragada. Se sentó en una mesa, solo, en una mesa para cuatro se sentó solo, y María fue a atenderlo. Intercambiaron unas palabras y ella fue a servir un aguardiente, y llevó consigo también un paquete de cigarrillos, vicio que me aterra pero que en las manos de Francisco era magia, clase y magia. Con mi reojo lo vi encender uno de los puchos, la luz de una candela apareció en la nada y luego se fue hacia la nada. Rara cosa.
Decidida, me paré de mi asiento solitario en la barra y me acerqué a él. Me senté a su lado, despacio, corrí la una silla despacio, mientras él me miraba sin parpadear. Mucho gusto, tal y tal, le dije, y le extendí la mano… iba a seguir hablando cuando el interrumpió. Lo que dijo me dejó sin palabras.
- Si, si, no tienes que hablar. Ya lo he notado. He visto como tratas de disimular. Je, si, tranquila, ya sé que soy irresistible, no tienes que decírmelo…
Lo miré unos segundos. Sin decir nada me paré, volví a mi sitio en la barra, mientras pensaba, pobre idiota…
Desde eso hace que no voy por esos lares.
POR: Laura Milena Saldarriaga
Dictocracia

De todos los espectáculos, el único que reúne todos los géneros dramáticos, es la llamada democracia, con su máximo exponente, la votación. Arma infalible para que todos asistamos a apoyar la más maquiavélica dictadura de todos los tiempos. Felices de ejercer nuestro derecho al voto, felices de ejercer la libertad, vamos en retroceso, dirigiéndonos hacia atrás. Y dichosos marchamos a la autodestrucción, y hacia la libre elección de la más temible esclavitud. La era de la dictadura ha llegado, el lobo disfrazado de cordero, dictadura no violenta, dictadura apoyada por todos los zombies que ingenuamente creemos en la democracia y en la libertad.
Adriana Camacho