fotografía Oscar Pérez FernándezUna noche fría, un estómago vacío, una caja de cartón y poca piel para cubri el frío.Intentando dormir, en medio de la oscuridad amenazante, donde tu único refugio es tu mismo interior, intentando soñar,para así olvidar esta fría realidad y llegar a ese mundo utópico y feliz que nunca será realidad.
Te vuelves víctima de la sociedad, de la ignorancia y de la indiferencia.
Te conviertes en un objeto aislado y simplementeperteneces al lado oscuro y desafortunado, el lado escondido de la ciudad.
Una y otra vez, de norte a sur, de oriente a occidente o simplemente concentrados en el interior, ésta historia se repite una y otra vez, de lunes a domingo; Pero...
¿A quién le importa?, o simplemente...
¿Quién hace algo por cambiarlo?
Es así y así será hasta el final, como desde el principio Jesús fue crucificado, de esta misma manera serán crucificadas nuestras almas ante la indiferencia del sufrimiento ajeno.
Ana María Agudelo
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